¿Sabes cuáles son las principales deudas de los españoles de a pie? Seguro que te las sabes de sobra: el coche, compras pagadas a plazos… y después el pago de la hipoteca. Incluso en momentos de clara desaceleración económica o de recesión como la que sufrimos en 2008, la hipoteca es el paraguas que engloba nuestras deudas. En definitiva, no nos preocupamos por el ahorro ni la inversión como deberíamos.

El diagnóstico presenta síntomas clarividentes: no ahorramos suficiente porque destinamos buena parte de nuestros ingresos al consumo y al pago de deudas. Nos gusta pensar a corto plazo: pagarnos unas vacaciones, elegir un coche y poco más. 

Adivina cómo ahorramos. El 40% del dinero ahorrado de las familias está en depósitos. Y no lo digo yo, lo dice Inverco, la patronal de la industria de fondos de inversión y de planes de pensiones. ¡Horror! En total, más de 800.000 millones de euros en depósitos cuando las rentabilidades apenas llegan al 0,20%. ¡Echa cuentas! 

«Cuanta más educación, mejores sociedades tendremos, preparadas para ahorrar más y mejor»

Si la inflación merodea entre el 1% y el 1,5% y el depósito apenas te ofrece un 0,20%, tienes la batalla perdida. Y no te lo pierdas, además de que disminuye tu poder adquisitivo, tienes el dinero atrapado durante uno, dos, tres años… ¿Qué falla? ¿Por qué no ahorramos más y mejor? Sencillo: falta responsabilidad individual y educación financiera. Esto último se empieza desde pequeñitos en casa.

¿Cómo se traduce esto? Hablar sin pudor en la familias sobre dinero: salarios, impuestos, gastos… En el colegio, deberían formar al alumnado en conceptos básicos: cómo interpretar una nómina, diferencias entre una tarjeta de crédito y una de débito e incluso productos de ahorro, como los fondos de inversión. 

¿Estoy soñando? Cuanta más educación, mejores sociedades tendremos, preparadas para ahorrar más y mejor. En resumen: más formación, más rentabilidad.

Los objetivos son múltiples: la compra de una vivienda, un apartamento en la playa, la universidad de los hijos, la jubilación… En España, parece que lo tenemos menos claro: suspenso rotundo en educación financiera y en planificación del ahorro. Suspenso individual y colectivo

«Nos ponemos excusas para no ahorrar, pero debemos empezar a planificar nuestro futuro»

Lo más fácil es poner excusas y no afrontar el reto. Es que el sueldo no me llega, es que hay que disfrutar la vida, es que no merece la pena ahorrar porque los intereses del banco te comen ese ahorro… Es que, es que. Y suspenso colectivo porque ni a los políticos ni a bancos les interesa fomentar la educación financiera de sus votantes y clientes.  Los políticos nos engañan con cantos de sirena, algo más que evidente cuando alzan la voz prometiendo subidas de pensiones y asegurando que el sistema está saneado y, por lo tanto, todos nosotros tendremos unas pensiones dignas. 

Tenemos un gran reto por delante y depende de cada uno de nosotros el querer y poder afrontarlo. Nunca es tarde si la dicha es buena: así que manos a la obra: a leer, informarse, buscarse un buen asesor financiero –no hace falta tener una gran capital para ello— y a ahorrar e invertir. Es nuestro presente, es nuestro futuro.