Llevas tiempo queriendo poner el foco en tu dinero, pero no sabes por dónde empezar. Eso de las finanzas personales y la economía siempre te ha parecido muy complejo, así que te dejas llevar. Total, parece que ahorras: tu cuenta corriente va creciendo, aunque sea poco. Y generalmente pagas con tranquilidad todas tus facturas e incluso algunos caprichos.

Pero ha llegado el momento de dar un paso más y hacerte con el control. El fluir está muy bien para yoga o bailes latinos. Con las finanzas, lo de tomar las riendas te evitará algunos sustos. Te lo contábamos en nuestro último directo de Instagram.

El punto de partida: tu salud financiera

Como todo en la vida, lo primero es conocer el punto de partida. Para esto vamos a hacer dos cosas:

  1. El famoso balance. No te asustes. Te propongo un ejercicio muy sencillo. ¿Qué tienes que hacer? Anotar todo que lo que tienes y todo lo que debes. En la primera parte incluye el dinero de tu cuenta corriente, si tienes una casa, alguna inversión, etc. Incluso podrías poner tu coche. Eso sí, lo importante es poner tus bienes al precio que podrías venderlos, no al que los compraste. Quizá hace 8 años compraste un Peugeot chulísimo que costaba 20.000 euros, pero a día de hoy no podrías sacarle más de ¿cuánto? ¿8.000 euros? ¿O menos? Pues eso es lo que tienes que apuntar, no 20.000 euros. En la parte de “lo que debes” puedes incluir la hipoteca de la casa, la letra del coche o el dinero que te prestó tu amigo para comprar un ordenador. Todas las deudas. Ahora no hay más que aplicar matemáticas básicas: todo lo que tienes, menos todo lo que debes. Ese es tu punto de partida.
  2. Una vez controlado el balance, vamos a por la cuenta de resultados: lo que ingresas menos lo que gastas. En lo que ingresas puedes incluir tu sueldo, si alquilas alguna casa, si has vendido algo por Wallapop, si das clases particulares… Todo lo que haga que tu cuenta corriente vaya creciendo. En lo que gastas, hipoteca o alquiler, suministros, comida, si tienes alguna letra con el banco, etc. Todo lo que hace que tu cuenta vaya disminuyendo mes a mes.

¿Ves que sencillo? Pero no por sencillo deja de ser importante. Y es que, si ingresas más de lo que gastas, el balance que hemos visto antes irá creciendo. El ahorro está funcionando. Si es al revés… bad news. Tendrás que poner remedio.

Tanto si vas “apurado” como si eres un ahorrador nato, lo que queremos es que ese balance vaya creciendo. Para eso tenemos dos opciones:

  1. Aumentar ingresos
  2. Reducir gastos

Y aunque no lo parezca, ambas opciones pueden tener un elemento común: el ahorro. ¿Cómo? Porque una forma de aumentar los ingresos es vía intereses generados con los ahorros. ¿A que suena bien?

Así que vamos al quid de la cuestión. A esa herramienta estrella que nos va a permitir ahorrar de forma sostenida y sencilla, apta para todos los públicos, independientemente de los conocimientos financieros que tengas o de lo abultados que estén tus bolsillos.

Cómo ahorrar. El método de las cinco huchas

Lo más importante de este método es que lo apliques antes de empezar a gastar. Me explico. Lo primero que debes tener en tu cabeza es ahorrar. Si separas el ahorro, nunca gastarás más de lo que puedes. Si lo haces al revés, si primero gastas y sólo ahorras lo que te sobra, ¿cuánto crees que ahorrarás?

Por eso, lo que dice el método es que debes dividir tus ingresos (ahora que has hecho la primera parte, seguro que tienes clarísimo cuánto suman todos tus ingresos), en 5 partes:

  1. La primera debe servir para cubrir tus necesidades básicas: vivienda, suministros, comida… Lo ideal es que suponga alrededor del 50% de los ingresos. Si es más, no te preocupes. Sigue leyendo.
  2. Partida para la libertad financiera/jubilación. Es dinero que no se toca. Nunca. Ni siquiera cuando te jubiles. Se trata de ir haciendo montón y que ese dinero vaya generando intereses con la inversión. Esos intereses te permitirán lograr tu libertad financiera, es decir, que los intereses que genere ese dinero después de invertirlo sean capaces de cubrir todos tus gastos llegada la jubilación. Lo ideal en esta partida, al igual que las siguientes, es que suponga entre un 10% y un 15% de tus ingresos.
  3. Partida para una inversión más cercana. Si ahorras para un viaje, para pagar los estudios de tus hijos… será más sencillo alcanzar ese objetivo si inviertes porque, recuerda, dinero parado es dinero que está perdiendo valor a medida que pasa el tiempo.
  4. Partida para caprichos. Esta partida es muy importante, ¿por qué? Porque el cerebro necesita recompensas. Dice: «Llevo un mes deslomándome, ¿para qué? ¿Lo vas a ahorrar todo?» Necesitamos esa vía de escape. Eso sí, que no se te vaya de las manos. Si cuando entra dinero en tu cuenta sólo piensas en gastar, malo. Si no asignas nada de presupuesto a tus caprichos, también malo, porque llegará un día en que tu cerebro se quiera desfogar y puede que te haga gastar más de lo debido.
  5. Fondo para imprevistos. Aquí está la parte clave. Muchas veces son los imprevistos (que suelen ser más comunes de lo que pensamos), los que nos desbaratan todo el presupuesto. Necesitamos tener una parte ahorrada para que el día en que tu móvil diga, “hasta aquí”, no tengas que tirar de ahorros o inversión.

¿Y si no tengo ni un euro para ahorrar? ¿Y si no llego a final de mes? Este método también es para ti. Harv Eker, autor de Los secretos de la mente millonaria explica en su libro que, en este caso, recomendaría ahorrar aunque fuera sólo un euro. Divídelo en 4 partes y ahórralo.  No. No estamos locos. Sabemos que ese euro al mes no te va a hacer rico, pero sí que te va a dar algo que será imprescindible para que el día de mañana puedas llegar a serlo: el hábito. No hay ningún millonario que no tenga el hábito de ahorrar. Así que ponte en marcha y haz que en 2021 tus finanzas empiecen a brillar.