Alberto Cabanes solía visitar a su abuelo Clemente en una residencia en Ciudad Real. Allí conoció a Bernardo, un amigo de Clemente. Este último era viudo y no tenía descendencia. Un día le confesó a Alberto que le hubiera encantado tener nietos. Y él le respondió: «No te preocupes Bernardo, yo te adopto como abuelo». Así surgió en 2015 Adopta un Abuelo, el sueño por conseguir que los mayores se sintieran escuchados, acompañados y queridos. Ese sueño se hizo realidad y hoy es una empresa social que conecta a más de 3.800 voluntarios con 2.800 abuelos. 

El 60% de los mayores que vive en residencias no recibe visitas. La Fundación La Caixa calcula que el 68,4% de los que acuden a ellas sienten soledad y más de la mitad la padecen de forma moderada. Para Alberto, fundador y CEO de Adopta un Abuelo, la figura del mayor es un gran activo social de este país y, por desgracia, el más infravalorado.

Además, la crisis de la COVID-19 ha evidenciado aún más su vulnerabilidad provocando el colapso y aislamiento de muchas residencias. De un día para otro, los casi 4.000 voluntarios de Adopta un Abuelo se vieron privados de su visita semanal. Sin embargo, la organización no se quedó de brazos cruzados. Decidieron desarrollar, con la colaboración del Ayuntamiento de Madrid, una iniciativa llamada Minutos de compañía para ofrecer acompañamiento telefónico durante el confinamiento. En 24 horas el proyecto recibió más de 3.000 solicitudes de nuevos voluntarios. En dos semanas habían realizado 4.000 llamadas y se habían expandido a otras ciudades de España. 

Un MBA llamado emprendimiento

Alberto dejó KPMG para lanzarse a este proyecto que comenzó sus andanzas en Ciudad Real en 2015: «Mis amigos me apoyaron, pero también es verdad que pensaban que estaba medio loco —comenta—. En España emprender es doblemente complicado, pero animo a cualquiera a que dé un paso hacia adelante. Al final en la vida te arrepientes de aquellas cosas que no haces, no de lo que has hecho». Alberto vendió su coche e invirtió todos sus ahorros en el proyecto. Para él fue la mejor inversión en formación empresarial: «Emprender es más útil que cualquier máster porque te permite experimentar la práctica. Cuando emprendes ves perfectamente para qué y por qué trabajas». 

Adopta un abuelo ha ganado multitud de premios, como el Premio Solidario Banco Santander, el Premio Fundación Mutua Madrileña o el Premio Innovación Social de Deloitte. Además, has sido incluido en la lista Forbes de los 30 talentos con menos de 30 años más prometedores de España. ¿Por qué crees que el mundo empresarial valora cada vez más proyectos como los de Adopta un Abuelo? 

– Porque estoy seguro de que el siglo XXI es el siglo de las empresas sociales. El capitalismo tal y como lo conocemos está avocado a morir, lo que no quiere decir que las empresas no tengan que repartir dividendos o no tengan que ser rentables. Creo que en muchas ocasiones deberíamos plantearnos si el único indicador que deben seguir las empresas es el crecimiento desmedido y descontrolado para satisfacer a los accionistas. Actualmente hay una corriente social muy importante, donde los inversores quieren renunciar a una parte de los dividendos, sin renunciar a la rentabilidad, para generar impacto social. 

Para Alberto no tiene sentido el crecimiento desmedido que no apuesta por el cuidado del entorno social, de las condiciones laborales y del medioambiente: «Por eso la pregunta que yo planteo es si verdaderamente el capitalismo tiene todavía sentido, si lo que estamos haciendo es destruir el entorno que nos rodea. El siglo XXI debe colocar a la persona en el centro absoluto y que sean las empresas quienes trabajen para el beneficio de las personas. O se da un cambio en el siglo XXI o igual no tenemos otro siglo para poder intentarlo». 

– Dijiste una vez en una entrevista para El País que «hay muchos jóvenes que prefieren trabajar éticamente a ganar más pasta». ¿Por qué crees que se ha dado este cambio? 

– Yo creo que hay tres factores que han motivado este cambio. En primer lugar, somos una generación que ha nacido en la abundancia. En ningún momento nos ha faltado de nada. Cuando ya tienes un coche que te lleva de un punto a otro, no necesitas comprarte uno mejor, y te fijas en otros aspectos como el impacto social. Además, somos la generación más preparada de la historia. En segundo lugar, está internet, que ha conseguido una sociedad más colaborativa, cercana y mucho más informada. Por ejemplo, antes, cuando comprabas moda, no sabías que la ropa podría proceder de Vietnam y que los trabajadores de la fábrica tenían unas condiciones poco apropiadas. O cuando comprabas chocolate, no sabías que se hacía con aceite de palma, cuya extracción era la causante de la deforestación de los bosques tropicales. El tercer factor es el crecimiento y la democratización de los viajes. Somos una sociedad más internacional, mucho más abierta a los cambios, a la conexión entre diferentes culturas y razas. Por eso tenemos una conciencia colectiva muchísimo mayor de la que había anteriormente en los años 80 o los 90. 

– En los últimos años se está apostando por la inversión en el sector de la longevidad dado el aumento del número de personas mayores de 65 años. Surgen startups que ofrecen servicios personalizados a personas mayores. ¿Qué es lo que os hace diferentes en Adopta un Abuelo? 

– Las startups ven una necesidad en el cuidado básico de las personas mayores, algo totalmente necesario: darles de comer, asearlos, medicarlos… Estas empresas, que son un competidor de las residencias, buscan personalizar el servicio y llevar el cuidador a casa. Adopta un Abuelo, en cambio, se enfoca en la parte emocional, más humana. Nosotros vamos al núcleo de la persona, a reafirmar y elogiar el papel que las personas mayores juegan en la sociedad. El abuelo no paga por un cuidado, el que paga es el joven por acompañar. Le hemos dado la vuelta totalmente a la tortilla. En este sentido, el abuelo deja de ser una carga, una persona que requiere de un cuidado y se convierte en fuente de sabiduría, mucho más útil que Wikipedia, y en el narrador de historias pasadas, mucho más eficaz y emocionante que las series de Netflix.

– Estáis en casi todas las comunidades autónomas y os habéis expandido a Portugal. ¿Cuáles son los próximos retos de Adopta un Abuelo? 

– Hemos lanzado, además, un proyecto intergeneracional basado en tres puntos básicos: escuchar a los mayores, cuidarlos y aprender de ellos. Con esta iniciativa queremos recuperar la posición social que merecen las personas mayores con la colaboración de varias empresas. Entre ellas, el Banco Santander, KPMG, Fundación Repsol, Fundación Telefónica, Atresmedia, Iberdrola, Twitter… De esta manera, conectamos a sus empleados con las personas mayores para que desarrollen programas de voluntariado corporativo.

– Como emprendedor, ¿te sientes satisfecho con lo que has realizado por Adopta un Abuelo o sigues buscando nuevas formas de seguir creciendo? 

– Estoy hambriento todos los días de nuevas experiencias. Nunca miro lo que he hecho, sino que siempre miro lo que me queda por hacer. Emprender es un modo de vida en el que tienes que mejorar continuamente. Cada vez son más los que se suben a la ola de los emprendedores sociales, a la ola de aquellos que no les motiva el dinero, sino cambiar las reglas del juego.