Peter Lynch explica en su libro Batiendo a Wall Street muchas de las estrategias que siguió durante aquellos años y las empresas en las que invirtió para lograr no sólo batir al S&P-500, sino lograr ese 30% anualizado durante 13 años.

Es cierto que ahora ya no puedes aprovechar las oportunidades que vislumbró Lynch en aquel momento, pero sí puedes aprender de las enseñanzas que se extraen de su libro.

Son muchas, así que hoy te traigo cinco de ellas:

1. Invierte en acciones, no en bonos

Una aseveración que sólo podrás cumplir si tu perfil de riesgo lo permite, lógicamente.

A lo que se refiere Peter Lynch con esto es que a largo plazo invertir en acciones es mucho más rentable que invertir en bonos, tal y como demuestran los datos históricos. De hecho, una de las frases que encontrarás repetida mil veces en el libro es: «Los hombres que prefieren los bonos no saben lo que se están perdiendo».

2. Invierte en aquello que conoces

Lynch explica en Batiendo a Wall Street cómo elegía las acciones en las que invertía: visitaba la empresa in situ, leía las cuentas de resultados, analizaba los números…

Y siempre tenía la misma exigencia: entender el negocio a la perfección, sabiendo cómo se generan los beneficios y qué riesgos acechaban al negocio.

Ese 30% anual logrado por Magellan Fund no es cuestión de suerte, ni fórmulas mágicas. En una entrevista le preguntaron precisamente por su secreto para lograr tan buenas rentabilidades y él respondió: “Mi secreto no es otro que leer 700 informes anuales y visitar cerca de 200 empresas cada año”. Un trabajo que robó muchas horas a su mujer e hijas, pero esa ya es otra historia… (también la encontrarás en el libro, por cierto).

3. Busca gangas

Una de las máximas de Peter Lynch para elegir una compañía era que tuviera un buen precio de mercado. Cuanto más bajo, mejor.

Ejemplo de esta filosofía de inversión es una de las inversiones que narra en Batiendo a Wall Street: la compañía de automóviles Chrysler. A principios de los 80 las acciones de las empresas automovilísticas cayeron mucho, momento en que Lynch aprovechó para comprar Chrysler a2 dólares por acción. La compañía tenía 1 billón de dinero en efectivo y esto aseguraba a Lynch que la empresa no iba a quebrar. Poco después, en 1984, gracias al lanzamiento de un monovolumen, Chrysler resurgió y Lynch multiplicó por 4 su inversión.

4. Revisa lo que tienes en cartera

Una vez que Peter Lynch decidía invertir en una empresa no la dejaba infinitamente en cartera. Semestralmente volvía a revisar los números para ver si seguía teniendo potencial y encaje con los cambios que hubiera hecho en cartera.

5. Controla el miedo

Las acciones suben y bajan, por eso Lynch parte de que cualquier persona que invierta en bolsa debe tener estómago para aguantar las caídas. Lo más inteligente en momentos de pánico de los mercados es no hacer nada.

Y Lynch sabe mucho de esto último. Aunque su fondo logró rentabilidades abultadas durante los 13 años que estuvo al frente del fondo, no se libró de oscilaciones y de mucha volatilidad. Así, los temerosos, lejos de ganar ese 30% anual, sufrieron importantes pérdidas: vendían cuando el mercado caía, para luego volver a entrar cuando el fondo ya había subido. La anti-inversión.

Los particulares también podemos batir a Wall Street

Llegados a este punto, quizá te digas a ti mismo que todos estos consejos son sólo para inversores profesionales. Que tú no tienes ni conocimientos ni tiempo para plantear así una inversión. Lo siento. Lynch te lo rebate. De hecho, toda la primera parte de Batiendo a Wall Street explica que los aficionados tienen ventaja sobre los inversores institucionales. ¿Cómo puede ser eso? Por una razón sencilla, porque los fondos de inversión, planes de pensiones… tienen un mandato de gestión que establece una serie de limitaciones de concentración, tamaño, tipo de activos en los que pueden invertir… algo que el particular no tiene.

Y para muestra, un botón. En las primeras páginas de Batiendo a Wall Street, Lynch narra el caso de los estudiantes de séptimo curso del Colegio Santa Inés, en Arlington, un suburbio de Boston. Su profesora les animó a construir una cartera de inversión para demostrarles lo capaces que eran de hacer buenas inversiones. La práctica le dio la razón.  La cartera de los estudiantes ganó un 70% en dos años y batió sobradamente al S&P-500, que ganó un 26% en el mismo tiempo.

Investor’s Business Daily era la única la herramienta con la que contaban los estudiantes de Santa Inés para batir al mercado.

¿Cómo? Los alumnos leían el periódico Investor’s Business Daily, confeccionaban una lista de compañías potencialmente atractivas, analizaban cada una, revisando sus ingresos y fortaleza relativa y después, seleccionaban las acciones que “comprarían”. Como ves, nada que tú mismo no puedas hacer.

Ahora, también puedes preferir dedicar tu tiempo a otras actividades. En este caso, puedes contratar un fondo de inversión de renta variable, pero no hagas como esos partícipes de Magellan que compraron caro y vendieron con pérdidas. Analiza si tienes estómago para la renta variable y en caso afirmativo ¡a por todas!

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